lunes, 21 de febrero de 2011

Denuncia por estraperlo, 1950


Este documento es el acta de denuncia por “estraperlo”  levantado el 27 de abril de 1950 a dos vecinos de Palencia. Consta el documento de la declaración del hijo (18 años), de la declaración del padre (46 años), instancia con la solicitud de devolución del camión embargado y resolución a la instancia; todo acompañado de una petición de clemencia por parte de los PP. Capuchinos hacia los acusados.

El estraperlo, palabra de creación bastante reciente, vincula su significado a cualquier modalidad de comercio ilegal o negocio fraudulento. Su significado se desarrolló entre 1933 y 1935. Dos holandeses, Strauss y Perlowitz, con antecedentes turbios en el mundo de los juegos de azar, llegaron a España y lograron engatusar a varios miembros del gobierno y políticos del momento. Aunque el juego estaba prohibido en España, plantearon una ruleta eléctrica como una innovación tecnológica. El invento, que llevaba el nombre de sus creadores ("stra-perl") resultó ser un timo, en el que estuvo involucrado el propio Presidente del Gobierno, D. Alejandro Lerroux. Durante dos años constituyó una fuente importante de debates parlamentarios y escándalos denunciados por la Prensa. El uso popular consagró el término estraperlo para referirse a cualquier forma de mercado negro o ilegal.

Muchas personas se hicieron ricas con este negocio al terminar la Guerra Civil. Consistía en comprar comida en los pueblos o comarcas donde había abundancia de alimentos y venderlos en las ciudades o pablaciones donde había escasez, evitando el pago de impuestos y tasas. El viaje se realizaba en tren, camión, vehículos varios, animales de carga e incluso andando. Pero estos viajes también tenían sus inconvenientes: como estaba prohibido el estraperlo, muchas veces, cuando eran sorprendidos por la policía les requisaban todo lo que llevaban y algunas veces eran detenidos.


La historia que narra este documento es, en algunos de sus párrafos, surrealista. El hijo narra en su declaración que no sabe nada, que su padre le dijo que saliera a la carretera, a unos cuatro kilómetros del pueblo, a la una de madrugada y le esperara; que no sabe nada de los 32 sacos de harina de 80 kilos cada uno que iban en el camión, termina su declaración alegando “que no tiene nada que objetar, únicamente resaltar la conducta ejemplar de los agentes…”.  La declaración del padre nos aporta más datos sobre el incidente. Una vez que los “agentes de la fiscalía de tasas” le dan el alto, a las 3,30 horas de la mañana, el conductor apaga la luz del camión y al llegar a la altura de los agente acelera al máximo; al intentar huir abren fuego y el padre resulta herido. Al preguntarle por la procedencia de los sacos responde “que se los compró a un desconocido de Alar del Rey que se los sacó por la noche a la carretera… que el precio era de cuatro pesetas el kilo…”. Preguntado por qué no paró al grito “Alto a los Agentes de la Fiscalía”, responde “fue por temor que pudieran ser huidos de la sierra u otras gentes extrañas”. “Que si al ser interrogado después de herido, por la calidad de la mercancía que llevaba respondió que eran patatas con su correspondiente guía de circulación, fue únicamente debido al estado de nerviosismo en que se hallaba, pero en ninguna manera a propósito deliberado de ocultar lo que verdaderamente transportaba”. Que cuando se arrojó “a la carretera por la parte derecha del vehículo tratando de huir, si bien no con propósito deliberado de ocultarse, sino de alejarse de allí, siendo entonces cuando fue alcanzado por uno de los disparos…”. “Que en el momento que hecharon el alto en la carretera los Agentes actuantes, llevaba el deponente en su bolsillo una cantidad aproximada de ochocientas pesetas, pues ya había realizado el pago del trigo en el sitio en el sitio de procedencia, y en cuanto a su hijo no llevaba más, que lo que suele llevar un chico de dieciocho años, es decir, unos tres o cuatro duros”.
Posteriormente cuenta, intentando congraciarse con los agentes, que su hijo se va a sacar el carnet de conducir con un ingeniero de Palencia muy amigo suyo. Que reconoce que ha cometido una falta grave, que tiene siete hijos, la mujer y la cuñada a su cargo y que no percibe otros ingresos.
La mercancía queda intervenida en Potes, a disposición del Alcalde.
El resto de la documentación es la solicitud de devolución del camión, la contestación afirmativa a la misma y la notificación de que queda pendiente de juicio. No sabemos como acaba el juicio ni la recomendación de los PP. Capuchinos, pero toda información pormenorizada de estos ocho folios es rica en detalles a la hora de conocer las costumbres, formas de vida y hábitos de estos años de la posguerra.
Los nombres los he ocultado por entender que algunas de estas personas, o sus familiares directos, siguen vivos y no aportar nada novedoso al tema.


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